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Amay, Sabiduría Femenina

El camino hacia la expansión del ser es muy personal, pero no se camina solo, nadie quiere caminar solo. Es una bendición contar con el apoyo, amor y sostén de otros y más aún cuando has decidido emprender el camino hacia la comprensión de tu ser interior y te has comprometido con manifestar la mejor versión de ti, esa que te hace sentir tan cómoda en tu propia piel.

Nuestros encuentros son un espacio de contención, un nido donde puedes fortalecer tus alas para alzarte a nuevos vuelos con mayor confianza en ti misma.

En diciembre 2018, nos dimos cita mujeres de distintas partes del mundo (EEUU, Canadá, México, Costa Rica, Pakistán, Colombia y Venezuela) la Amazonía colombiana fue nuestra sede, un lugar maravilloso donde pudimos conectar profundamente con la naturaleza de la madre tierra y la que nos habita.

En esta oportunidad nos enfocamos en trabajar los arquetipos femeninos y la historia que conforma nuestro linaje, si queremos saber hacia dónde vamos es importante reconocer de dónde venimos. La terapia que nos guió durante este proceso fue “Las mujeres que nos habitan” un ciclo profundo de trabajo con nuestra niña interior, nuestra mujer sexual, la madre y la abuela, las cuatro fases que marcan el ritmo de nuestra vida.

Otros saberes que nutrieron este encuentro fueron el Temazcal, terapia de vapor que consiste en un sauna tradicional, que ayuda a desintoxicar la mente y el cuerpo. Medicina ancestral y talleres de elaboración de ungüentos para sanación de la matriz, dirigido por la Abuela María Pastora Jansasoy, nativa de la amazonia. Yoga, Danzas de Paz Universal y paseos a lugares sagrados.

Todas las terapias y experiencias fueron seleccionadas, para acompañar a las participantes en un recorrido amoroso de re encuentro consigo misma.

Fue hermoso poder abrir el corazón y escucharnos, contar nuestros más profundos sentires y ofrecerlos a los cuatro elementos para transformarlos, contar con el abrazo amoroso de tantas hermanas, reflejarnos en estos mágicos espejos y reconocernos las una en las otras, para descubrir que no estamos solas, que estamos recorriendo el camino hacia la conquista de nuestra propia feminidad y junto a nosotras caminan miles de mujeres.

Gracias Amay por ayudarnos a abrir los ojos para mirar nuestro propio camino.

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