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Amay, Sabiduría Femenina

Me libero de creer que “ser mujer duele”

Tal vez, la experiencia que tuviste con tu primera menstruación, fue igual a la mía. Apenas me desarrolle, me contaron el martirio que viviría de ahora en adelante.

A mí me dijeron que menstruar era un fastidio y que pasarías esa pena cada mes, con dolores, incómodas toallas sanitarias (esto si era verdad) que debía esconder, envolviendo muy bien en papel sanitario, porque esa sangre era muy desagradable y olía mal.

No faltó el discurso de “cuídate de un embarazo” y yo con tan solo 13 años, en mi mente ni rondaba la idea de tener intimidad sexual. Pero aprovecharon la ocasión para hablarme de los horrores del sexo y del embarazo.

Y así quedó grabado en mi mente y seguramente en la tuya- que viviste una historia parecida- un rechazo a la menstruación, temor al sexo y pánico al embarazo y al parto. Cerrándonos de alguna manera a todo esto y asociando la feminidad con el dolor.

Puedo comprender que no te sientas conectada a tu sangre, que rechaces este aspecto tan importante del ser mujer- a mí también me pasó – Hasta que comprendí que rechazarlo, era rechazarme a mí misma.

Con el tiempo he descubierto que ser mujer es maravilloso y poderoso.

Y si esta historia ha resonado contigo, te invito a leer las próximas publicaciones, donde te iré contándola historia real que todas debemos saber sobre nuestro ciclo.

Mi sangre es sangre de vida

Mi lugar favorito para es donde pueda estar rodeada de naturaleza. Donde oxigeno mis ideas, me lleno de inspiración. La naturaleza me nutre el alma y las células. En esta foto estoy en el Fin del Mundo. Mocoa – Putumayo. Amo este lugar.

Durante esta caminata, que hice en enero, reflexionaba sobre mi relación conmigo, este tema siempre está ahí y lo agradezco me ha salvado y ha sido una herramienta para apoyar a muchas mujeres.

Ese día escribí esto: ¿Qué sientes sobre tu sangre menstrual? ¿Qué piensas sobre menstruar? Justo las preguntas que he estado planteando estos días. Vuelvo a plantearlas, porque es necesario hablar del tema, es preciso que entremos en esta armonía con nuestros cuerpos. Estos tiempos tan movidos nos piden estar cada vez más conectados con nuestro ser y las mujeres tenemos un rol súper importante el 50% del equilibrio está en nuestras manos.

Hoy quiero desmentir la historia que a muchas nos contaron, la historia de rechazo entorno al templo femenino. La historia de no te veas ni te toques la vulva, que nos hizo abandonar nuestros cuerpos.

Hoy vengo a desmentir la historia de la sangre sucia, motivo de malestares, que nos alejo de nuestro ciclo natural de mujeres sabias.

Hoy me sumo a las mujeres que han despertado, para contarte que así como no existe “el coco” ni “la mano peluda” tampoco existe en ningún lugar del planeta una vulva que merezca todo el desprecio peyorativo que históricamente han recibido nuestros cuerpos.

La historia real es que existen vaginas portales de vida, que alumbran al mundo, que coronan hombres y mujeres. Fuentes de placer y de gozo.

Existe una sangre que se derrama por gracia y no por violencia y es la que brota de nuestros cuerpos de mujer. Y brota por la gracia divina de poder gestarte a ti misma, mares rojos de amor, para latir al compás de la luna y la madre tierra. Lo que sí existe es una sangre poderosa, la sangre de nuestras ancestras y ancestros, fluyendo a través de cada útero.

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